Pregunta de la comunidad — propuesta por sairomero
¿Eres capaz de admitir que hiciste algo malo? ¿Eso te parece fácil o difícil?
4 respuestas
Si, no es que me encanta admitir mis errores pero si lo hago aunque soy muy cabezona pero si ese error mío a herido a alguien me siento fatal y suelo hacer cosas para poner remedio supongo que por eso me molesta cuando la gente hace cosas mal y se disculpa pero luego no hace nada más.
No creo que disculparse sea difícil, lo difícil sería reconocer que estuviste mal en algo aunque no te lo pareciera. Como toda una sobrepensadora, me disculpo muy seguido con las personas por comentarios que hago, a veces estoy mal y tardo en reconocerlo, pero, eventualmente me disculpo. Y otras veces me disculpo por cosas que ni al caso, pero, el punto es que no me resulta difícil disculparme, me resulta más difícil lidiar con el hecho de admitirlo que hice o dije algo que la otra persona vio mal y si estuvo mal. Me cuesta un poco admitir que soy medio desagradable con las personas en ciertas ocasiones.
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Es incomodo más no dificil, la incomodidad del ego es lo que no nos permite aceptar nuestros errores, quiza no lo expresaria ya que me cuesta hablar. Pero con acciones demostraria que hice algo mal y estoy dispuesta a remediarlo.
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Voy a responder mi propia pregunta:
Hace unos meses abandoné un proceso terapéutico porque me pareció que la psicóloga llegó a la conclusión de que fui víctima de algo (abuso emocional) después de muy pocas sesiones. Una narrativa muy accesible: pobre mujer indefensa cae en manos de un narcisista.
Pero si el diagnóstico lo dieran mis amigos, quienes tienen acceso a una historia más completa y compleja porque les he contado más cosas, sería algo como: “Una dinámica medio turbia y tóxica donde los dos sacaron lo peor de sí mutuamente…” y usarían la palabra cunty (jaja) para describirme, no víctima.
Como dice Pamela Anderson: “I'm not a victim. I put myself in crazy situations and survived them.” / “No soy una víctima. Yo me puse a mí misma en situaciones locas y las sobreviví.”
En la historia que él cuenta, yo soy la villana. En la historia que la psicóloga estaba armando con información limitada, él es el villano. En la historia que yo cuento, los dos somos unos loquillos. Y por eso terminé tanto las sesiones con ella como la relación con él: no me gustan los cuentos de buenos y malos.
Si establecemos que ambos tenemos pedillos, hay un terreno fértil de soluciones potenciales y reconciliación (en el caso de la relación) y de verdadero autoconocimiento (en el caso de la terapia).
Si alguien se cree un ángel superior que no hizo nada malo, seguiremos peleándonos para siempre. Y si como observadora de mis propios pensamientos y comportamientos yo decido hacer lo mismo, culpar al otro y quitarme responsabilidad, no voy a aprender mucho que digamos.
Respuesta corta: sí, y es fácil (al menos en este momento de mi vida).
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