Realidades alternas

Realidades alternas

Cada mañana, cuando estamos despertando, nos encontramos en un espacio liminal entre consciencia e inconsciencia. Sin darnos cuenta, atravesamos todas las habitaciones en las que podríamos despertar. Nuestra mente rápidamente construye nuestro espacio. El color de las paredes, la posición de las ventanas, los objetos que nos rodean. Pero en ese estado nada es muy claro y la configuración se puede confundir. Podemos ver, por un segundo, el cuarto de nuestra infancia. O el cuarto en el que dormíamos el año pasado con la pareja que ya no es nuestra pareja. O un cuarto desconocido que será nuestro cuarto en algún punto del futuro. Casi siempre, ignoramos el velo entre nuestra realidad y una realidad alterna. Es un velo finísimo. Y los que logran atravesarlo, aunque sea por pocos segundos, nunca vuelven a ser los mismos. Cada paso que das puede ser el paso torpe (o ágil, dependiendo de tus intenciones) que te hace caer en otra realidad. Cada decisión, la que te lleva a otra dimensión en un empujón. No entiendes muy bien qué pasó, pero una parte de ti sabe que ya no te estás moviendo en el mismo terreno. Por el bien de nuestra cordura, este conocimiento se debe notar solamente con la visión periférica, con poco enfoque y mirada borrosa. De lo contrario, viviríamos en un pánico constante. Sin embargo, este es un espacio seguro para explorar tu idea sobre estas realidades. Las que guardas en tu mente como ficciones. Una idea que apareció de repente sin entender muy bien por qué no ha desaparecido del todo. Una ficción que parece memoria o una memoria que parece ficción. Presentimientos sobre vidas pasadas, teorías de conspiración personales, intuiciones sobre las vidas que pudiste haber vivido o que todavía podrías vivir si tan solo fueras capaz de dar el salto. Si te gusta tu vida como es ahora, imagina que un hilo te ata a ella. O que un ancla más fuerte no te dejará desviarte tanto en esta exploración. Tómate a ti mismo de la mano y confía.
28 preguntas
Empezar →

Preguntas