Sexualidad
Lo erótico, según Esther Perel, no es meramente sexual. Es la vitalidad, espontaneidad y entusiasmo que puede estar presente o ausente en nuestras vidas. Lo erótico es algo que abarca mucho más de lo que creemos. Es expansivo y complejo. Investigar nuestra sexualidad, y nuestra relación con lo erótico, es una tarea infinita que puede ser tortuosa (si estamos llenos de vergüenza y culpa) o muy, muy, muy placentera. Y esa línea no está claramente definida. No hay un límite real entre lo positivo y lo negativo de nuestra sexualidad. Al contrario: suelen ser aspectos cercanos y entrelazados. Lo que nos prende también nos puede perturbar.
Justo por eso vale la pena tomarnos esta investigación muy en serio. Esta es una tarea que podemos realizar individualmente, con una pareja, o con amigos. Sentarnos a hablar de nuestros gustos, fantasías y experiencias sexuales y/o eróticas es de las cosas más interesantes que existen. Esto nos enseña muchísimo sobre el otro, sobre nosotros mismos y sobre la cultura en la que vivimos.
Vivir plenamente nuestra sexualidad es vivir plenamente nuestra vida en general. En el ámbito creativo, profesional, social y espiritual. Sentirnos cómodos en nuestro cuerpo está estrechamente ligado con sentirnos cómodos en nuestra mente. Esto es necesario para tener conexiones realmente profundas con otros, sin tantos laberintos complicadísimos que nos esconden de los demás y de nosotros mismos. Nuestra capacidad para expresarnos, tanto en pensamiento como en voz alta como en papel o lienzo, está más relacionada con nuestra exploración sexual y erótica de lo que creemos.
Nada nos trae al presente como el placer, y de eso se trata la vida: de estar aquí, ahora.
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