Sombra
Nuestra sombra, nuestro lado oscuro, es el terreno que más evitamos explorar y el que más recompensas nos puede dar. Es el terreno más fértil y el que más nos ofrece (después de sustos y retos) la posibilidad de amarnos de una forma verdaderamente profunda, completa y sin restricciones. Un amor tan intenso que te hace llorar de rabia porque no puedes creer que eres la persona que pasó tanto tiempo restringiendo su fuente.
Tú construiste toda esa estructura, defensa por defensa, laberinto por laberinto. Por eso este proceso es imposible sin el perdón. Después de enfrentar tus pesadillas y matar a tus dragones, te abrazas como si fueras una familia recibiendo a un soldado que sobrevivió la guerra. La diferencia es que, en este caso, eres la familia, el soldado, los enemigos que mataron a los compañeros del soldado, los enemigos a los que el soldado mató, y los políticos que iniciaron la guerra. Tú eres toda la guerra. Tienes que conocer y perdonar a todas las partes.
Si eso no te motiva mucho, considera esto: la guerra ya está sucediendo en ti. Los síntomas del síndrome post-traumático, de cierta manera, ya están activos en ti. No puedes negar que hay días en que te sientes profundamente mal sin saber por qué. Insisto: hay una guerra sucediendo en ti, seas consciente de ello o no. Puedes ver los estragos en la superficie y seguir ignorando los orígenes en el fondo. O puedes empezar a conocer tu sombra, familiarizarte con tu lado oscuro, con todo lo que te esfuerzas por esconder de ti mismo y de los demás.
Conversar con él, entenderlo, darle amor en lugar de batallar. Y así empezar a re-configurarlo. Cambiar la historia. Tumbar paredes.
No te preocupes: tú estarás ahí para recibirte del otro lado.
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