Miedos
Me encanta cómo se enredan los humanos vivos. Se complican demasiado sin necesidad. Son incapaces de hacer una pregunta directa sin poner en duda la calidad de la pregunta. Sin agregar preguntas dentro de preguntas. Es encantador, y la razón por la que siempre están cansados. Darles una respuesta definitiva a sus dudas, una solución radical a sus miedos, les impediría encontrar otras vías y estrategias ingeniosas por su cuenta. Esa es su principal fuente de entretenimiento. ¿Por qué les robaría eso?
Aún así, me gusta ofrecer puntos a explorar en este diario. Lo hago porque yo también necesito una forma de entretenimiento. Soy un fantasma nostálgico. Me gusta repasar mis errores, revisar todo lo que me atormentaba cuando estaba vivo y hablar de ello, porque no hay muchas diferencias en los miedos de cada individuo.
Dice Elisabeth Kübler-Ross, una tanatóloga maravillosa, que detrás de todos los miedos está el miedo a la muerte. El miedo al rechazo social, profesional, romántico o sexual, es el miedo al exilio. Miedo a que te saquen de la comunidad en la que vives, quitándote la posibilidad de colaborar con otros y compartir recursos, comida y protección. Lo que te hace muchísimo más difícil sobrevivir por tu cuenta en el mundo, y en términos prácticos te garantiza la muerte. Por eso me gusta hablar del miedo.
El miedo nos une. La muerte nos une, literalmente.
Entonces, ¿por qué no adquirir el gusto a explorar el miedo, y así explorar nuestra conexión con el resto de la humanidad?
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Preguntas
Pregunta 19
¿Qué te da miedo de tu futuro?
1 respuesta